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| La ruta del Tajo internacional |
| 01.06.10 - CÉSAR JUSTEL | |||
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Durante cuarenta kilómetros, el cauce es una frontera de agua entre España y Portugal, y bajo su influencia prospera un parque natural ![]() El puente de Alcántara, aún en uso, es uno de los prodigios de la ingeniería romana. :: LA VERDAD Las nutrias son las pobladoras más exclusivas del parque natural. :: D.A. Por aquí los romanos construyeron una calzada que permanece en parte desconocida si no fuera por ese impresionante monumento sobre el Tajo que es el Puente Romano de Alcántara. Llama la atención que éste, el más importante del mundo romano, construido en el 104 por mandato del emperador Trajano, no conserve casi ningún resto de la calzada, como miliarios, lápidas o trozos grandes. Los árabes lo llamaron Kantara-Ass-Saif (puente de la espada) por creer que en él estaba oculta una de oro (siempre buscada y nunca encontrada) que perteneció al rey godo Don Rodrigo. El puente mide 214 metros de longitud con 70 de altura en su parte central y tiene seis arcos. Ha sufrido a lo largo de la historia tres mutilaciones: en el siglo XIII, cuando la Reconquista; en el XVIII, con las guerras portuguesas, y a principios del XIX, para impedir el paso de las tropas napoleónicas. En un escudo nobiliario de Alcántara aparece el puente roto. Hoy es el principal reclamo turístico de la comarca. Unas veces el río Tajo ha servido de separación y otras de unión. Cuando los Reyes Católicos expulsaron a los judíos, pasaron al vecino país que fue más tolerante con ellos durante un tiempo. A lo largo de la Edad Moderna la antigua calzada se convirtió en camino real y sobre todo en cañada trashumante, teniendo un importante papel en las relaciones hispano-portuguesas. Carlos I ordena reconstruir en 1543 el arco roto del puente para los intercambios comerciales y hay un trasvase económico, cultural y demográfico entre ambos países. Alcántara se convierte así en un principal punto aduanero... y también de paso de tropas, lo que propicia que se vuelva a destruir dos veces más. La construcción en 1925 de una nueva carretera entre Portugal y Cáceres hizo que el itinerario por el puente pasase al olvido. La trashumancia desapareció a finales de los años cincuenta. Son alrededor de 40 kilómetros los que el Tajo hace de frontera entre España y Portugal. Durante los años que siguieron a la guerra civil, los pueblos fronterizos vivieron del contrabando y algunas de las sendas que estos utilizaban son hoy día rutas de ocio recreativo, como la llamada Ruta del Contrabando. Este mundo rural medio olvidado se dio a conocer con la construcción del embalse de Alcántara, que fue en su tiempo el mayor de la Europa Occidental y sepultó bosques de encinas, olivos, árboles frutales, molinos y lagares, y supuso una importante baja demográfica debido a la emigración de las gentes de los pueblos de alrededor, que se acentuó cuando la frontera desapareció. Aquí el hombre y la naturaleza salvaje siempre han vivido en rivalidad. Hay antiguas sendas que suben zigzagueando por empinadas laderas y los afluentes del Tajo que forman meandros querenciosos para las aves. Una de las mejores vistas la encontramos en el mirador de Las Viñas, que dicen debe su nombre a las que había antes de que las aguas del pantano las inundasen. El Parque Natural del Tajo Internacional es uno de los espacios naturales más importantes de toda la región mediterránea y zona de especial protección para las aves. Abundan sobre todo las encinas y los alcornoques en un especial microclima. Águilas y buitres nidifican en las copas de los grandes árboles y hay especies autóctonas como pardilla, boga o colmilleja. Al otro lado del río queda Naturtejo, el único Geopark que existe en Portugal integrado en la Red Global de Geoparques de la Unesco, que se ha conservado en estado puro y comprende seis municipios con aldeas de pizarra, fortalezas templarias y yacimientos arqueológicos. El enclave más famoso y turístico en Portugal es Marvao, cuyo castillo árabe del XI se contempla desde la mayor parte de los pueblos españoles. Está tan alto que dicen que es el lugar «donde las águilas hacen sus nidos». La localidad de Brozas, una de las más importantes del Parque, es donde hay más pozos y fuentes de agua potable, así como charcas artificiales que tienen mucha importancia de cara al ganado y abastecen de agua a la población. Destacan la charca de Brozas, una enorme extensión que ha sido declarada parque de conservación y ocio por la Junta de Extremadura; la del Arce; y la de la Greña, que es cabecera del riachuelo Rivera de la Mata que desemboca directamente en el Tajo y donde se ven nutrias, lo que es señal de la buena calidad del agua. Tiene once molinos de harina (que se utilizaron hasta principios del XX) y tres presas a lo largo de sus 90 kilómetros. En la finca destaca la Casa de la Greña (conocida también como la de los duendes), modernista, levantada por un discípulo de Gaudí en 1915. Arriba del tejado se conserva la escultura de un perro, colocado allí por el dueño porque decía que era lo que más quería en esta vida. ![]()
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