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Murciélagos, los mamíferos más desconocidos y amenazados
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03.05.11 - LA VERDAD

Los estudios más recientes en la Región de Murcia revelan que se ha producido una reducción significativa en varias poblaciones de las 20 especies existentes en el Sureste español

Murciélagos,  los mamíferos  más desconocidos  y amenazados

Un grupo de murciélagos, en una cueva artificial habilitada en Terra Natura Murcia. :: VICENTE VICENS / AGM

Los murciélagos representan el orden de mamíferos más amenazado y, paradójicamente, el menos estudiado en la Región de Murcia. Los beneficios que estos animales reportan al hombre son tan numerosos como desconocidos: actúan como control natural de plagas (mosquitos, polillas, escarabajos, etc.), ejercen un papel importante como polinizadores en varios ecosistemas y se han empleado en diversos estudios biomédicos. Además, sus excrementos (guanos) se pueden utilizar como fertilizante.

Sin embargo, pese a su gran utilidad para la naturaleza y el ser humano, son los mamíferos que más están sufriendo una reducción de sus poblaciones: el 22% de las especies se encuentran amenazadas. Entre los factores causantes de esta situación se encuentran la alteración y destrucción de su medio natural; el uso de insecticidas, que reduce el número de sus presas y puede provocarles envenenamiento por ingerir ejemplares contaminados, y las perturbaciones y el vandalismo en las cuevas, su principal refugio.

Las alas del murciélago están formadas por una finísima membrana de piel sustentada por los huesos de la mano, lo que se refleja en la etimología de su nombre, puesto que quiróptero (del griego 'cheir', que significa 'mano', y 'pteron', ala) se traduce como 'vuela con las manos'.

Se trata de animales nocturnos, de naturaleza esquiva . Durante la noche pasan desapercibidos, pero en su descanso diurno, sobre todo en aquellos refugios de mayor accesibilidad, se muestran muy vulnerables ante cualquier tipo de molestia o alteración del hábitat. Tienen una vida media de 6 a 8 años, aunque algunos ejemplares llegan a superar los 20, y suelen tener una tasa de natalidad baja: una cría al año.

Los murciélagos ayudan a la polinización de las flores porque transportan el polen caído sobre su pelo de unas a otras.

Su alimentación se basa sobre todo en insectos, como los mosquitos o las polillas. Para la detección de sus presas utilizan un sistema denominado ecolocación. Esta técnica consiste en la emisión a través de la boca o la nariz de sonidos de alta frecuencia (ultrasonidos), que surcan el medio aéreo y son reflejados tras chocar con los objetos que encuentran a su paso. El resultado es captado, a través de las orejas, por el individuo que los emitió, que procesa y traduce el retardo entre la onda emitida y su eco, para determinar la distancia y posición exacta a la que se encuentran los objetos, obteniendo una imagen acústica. Es un sistema muy similar al sónar.

Los murciélagos utilizan gran variedad de hábitats, tanto para alimentarse como para ubicar sus refugios. A diferencia de otras especies, no pueden crear sus propios 'hogares' por sus limitaciones físicas: sus dientes están especializados en la captura de insectos y las uñas sólo les sirven para trepar y agarrarse a superficies.

Los refugios se clasifican en cinco categorías: de hibernación, para los meses fríos (desde diciembre a marzo); de cría, donde tiene lugar la gestación y lactancia (marzo a agosto); de tránsito, utilizados como alternativa a los de hibernación y cría durante los desplazamientos de otoño y primavera; de cortejo y apareamiento, desde el final de la cría hasta el inicio de la hibernación, y nocturnos, para el descanso entre los intervalos de caza.

En bosques o cavernas

Los murciélagos pueden calificarse como forestales o cavernícolas según el tipo de refugio que utilicen principalmente. Los forestales o arborícolas son aquellos que utilizan oquedades o fisuras presentes en árboles, mientras que los cavernícolas se refugian en las cavidades subterráneas, ya sean de origen natural (cuevas o simas) o artificial (minas o túneles abandonados). Dentro de estos últimos, algunos individuos no reproductores pueden adoptar un comportamiento fisurícola, resguardándose en grietas u oquedades de poca entidad.

Entre los lugares en los que se ha detectado la presencia de poblaciones de murciélagos se encuentran las cuevas de las Yeseras (Santomera), de los Telares (Ricote), del Espartero (Almadenes, Cieza), de la Matea (Sierra Espuña, Mula), del Pajarero de Arriba (Moratalla), las minas de la Celia (Jumilla) y las simas Promoción (Cieza) y del Almez (Pliego).

También hay murciélagos que se han adaptado al medio urbano y utilizan las viviendas como refugio. Suelen ocupar las juntas de dilatación de los edificios, las grietas en las fachadas y las terrazas y tejados de las casas. Por lo general son zonas poco accesibles y pasan la mayoría del tiempo desapercibidos para la gente.

Las primeras citas y observaciones sobre murciélagos en Murcia se remontan a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Durante todo el siglo pasado se recogieron citas nuevas de forma esporádica.

A principios de los noventa, la Comunidad realizó su primer inventario, recogiendo información contrastada sobre la presencia de diferentes colonias de hibernación o cría, lo que reveló la gran diversidad y distribución de los murciélagos en la Región. Recientemente, se ha llevado a cabo un estudio de actualización.

El informe ha constatado la presencia en la actualidad de 20 especies de murciélagos catalogados, lo que supone un 64,5% de la diversidad nacional. Los resultados muestran una disminución significativa en casi todas las especies, siendo preocupante la de los murciélagos de herradura medianos. Aunque la fauna quiróptera de la Región es rica y diversa, el número de especies presentes es algo inferior al de otras comunidades, como Cataluña (26 especies), Aragón (24), Castilla y León (25), Valencia (21) o Extremadura (25). No obstante, hay que tener en cuenta que algunas de ellas son de alta montaña o de clima más atlántico.

La Región cuenta con especies endémicas de la Península, como el murciélago hortelano ('Eptesicus isabellinus') y el murciélago ratonero gris ('Myotis escalerai'). Las características del Sureste español propician la presencia de especies de distribución circunmediterránea, como el murciélago patudo ('Myotis capaccinii') o el mediano de herradura ('Rhinolophus mehelyi').

En zonas urbanas

Al tratarse de especies protegidas, la Dirección General de Patrimonio Natural y Biodiversidad de la Región ofrece asesoramiento técnico y autoriza acciones o medidas en casos de presencia de colonias de murciélagos en las zonas urbanas.

Las edificaciones son lugares que presentan ventajas para estos animales, al tener unas condiciones ambientales adecuadas para su temperatura corporal y ser inaccesibles a los depredadores.

Los principales conflictos entre murciélagos y humanos son en la época de cría (ente mayo y julio), cuando son más activos en la colonia y es más evidente su presencia por los restos de excrementos, ruidos y malos olores. También es la época en la que puede aparecer alguna cría que al desorientarse entra en las viviendas.

Entre las especies que normalmente pueden observarse en medios urbanos se encuentran el murciélago común o pipistrelo (género 'Pipistrellus'), el hortelano ibérico ('Eptesicus isabellinus') y el rabudo ('Tadarida teniotis'). En los murciélagos más comunes de las casas es muy raro que se den casos de rabia, incluso por su pequeño tamaño no llegarían a producir herida alguna.

La rabia no se transmite por los excrementos, la orina o por parásitos, sino por mordedura, rasguño o lamido. Si se produce cualquier herida, hay que lavar la zona y desinfectarla. En todo caso, conviene siempre contactar con el 112 o el centro de salud más cercano.

Si un murciélago entra en una vivienda, se recomienda evitar cogerlo con las manos si no es con guantes. Si se ha encontrado por el día, es conveniente ponerlo en una caja de cartón ventilada y con un poco de agua. Mantenerlo en un lugar que no esté expuesto al sol y liberarlo al anochecer. Si se ha metido en la casa y está volando, lo mejor es facilitar la salida abriendo la ventana. Son animales inofensivos, sólo muerden cuando se sienten atacados. Son muy frágiles, por lo que no se debe nunca atrapar en pleno vuelo.

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