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La nutria logra escapar del peligro de extinción en España
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12.06.09 - ARANTZA PRÁDANOS
La nutria logra escapar del peligro de extinción en España
REPOBLACIÓN. Una familia de nutrias en la orilla de un río; su presencia es el mejor indicador de la limpieza de sus aguas . / M. B.

Es el último indultado de la fauna ibérica. Otra especie que esquiva por los pelos la extinción vaticinada hace algunas décadas.

A finales de los 70 la nutria paleártica (Lutra lutra), habitante de los ríos europeos y españoles, estaba en las últimas en la Península, acosada por la contaminación fluvial de las industrias pesadas, la caza directa, la fragmentación de hábitats y un sinfín de achaques propios y ajenos.

Ahora, las tornas han cambiado. El último censo calcula, groso modo, unos 10.000 ejemplares repartidos por todo el territorio con tres únicas excepciones, las provincias de Guipúzcoa, Almería y Alicante.

La nutria ha resucitado y el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino (MARM) ratificó el pasado día 4 su exclusión de la lista roja de especies amenazadas. Hoy es sólo una especie protegida, en régimen de vigilancia de sus poblaciones y cuya caza sigue radicalmente prohibida en todas las comunidades.

Es una «muy buena noticia», aseguró Alicia Villauriz, secretaria general del Medio Rural, en la presentación de La nutria en España. Veinte años de seguimiento de un mamífero amenazado, el volumen que certifica la resurrección del mustélido.

Sus autores, de la Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (SECEM), lo son también de compilar el tercer muestreo realizado en dos últimos decenios sobre la distribución territorial de los lutrinos españoles, incluidos los detectados en Ceuta y Melilla.

Gracias a las observaciones de voluntarios de la SECEM, de pescadores fluviales o de simples excursionistas se sabe que de los 5.293 puntos de muestreo establecidos, en casi el 65 % se avistaron nutrias. En el primer rastreo de 1984, financiado entonces por el ICONA que dirigía el biólogo Miguel Delibes de Castro, hoy presidente de la SECEM, el porcentaje de estaciones positivas fueron apenas la mitad, el 33,5%.

Por aquel entonces, sufrían una persecución directa por parte de los comerciantes de pieles y de los pescadores (las veían como competidoras directas), pero principalmente eran víctimas de la contaminación y de las miles de toneladas de venenos (como el ya prohibido DDT) que se habían vertido en los ríos españoles.

Entre medias, una segunda investigación (1995) ya apuntó un incipiente repunte de la especie en los ríos españoles. Estos mamíferos ocupaban ya el 48,8% de las zonas estudiadas, aunque la escasez de agua provocada por la sequía y el regadío intensivo eran la mayor amenaza de esta especie.

Las poblaciones de nutria han recolonizado casi toda la mitad occidental de la península, y con gran densidad en la cornisa cantábrica y, en especial, Galicia. En Asturias su recuperación ha ido en paralelo al declive de la minería y la industria pesada. En la franja más septentrional sólo hay un vacío llamativo en el País Vasco. La contaminación en muchos cursos fluviales de Guipúzcoa mantiene aún a las nutrias fuera de esa provincia.

Y lo mismo puede decirse de Alicante y Almería, eriales para estos animales. Las razones residen en la sequía, la contaminación persistente de algunos ríos y la sobreexplotación de los escasos cursos fluviales para el turismo, la agricultura y otras actividades humanas.

Según Juan Jiménez, conservacionista miembro de SECEM y co-editor del libro junto a José María López, las poblaciones de nutria han evolucionado rápidamente «gracias al aumento de espacios protegidos en España, la apuesta por la conservación y la biodiversidad, el control de la contaminación fluvial y la sensibilización».

Estas y otras medidas han propiciado que la nutria resistiera en los ríos y afluentes de Murcia y Albacete y volviera en los últimos años a estar presente en zonas en las que había desaparecido como las provincias de Barcelona, Gerona, Huesca, Navarra, La Rioja, Cantabria, Palencia, Segovia y Valladolid.

En el río Segura, el área poblada por nutrias comprende desde aguas arriba del pantano de Fuensanta y los afluentes Tus, Mundo y Taibilla, en Albacete, hasta Archena y Lorquí, casi al pie de la comarca murciana de la Vega Media. A ello han contribuido la Confederación Hidrográfica del Segura, los gobiernos de Murcia y Castilla-La Mancha, además de Ecologistas en Acción y Caja Mediterráneo (CAM). Por su parte, Terra Natura Murcia cría ejemplares para su reintroducción.

Si se mantienen las estrategias vigentes y el cumplimiento de las normas de la UE en materia de aguas, residuos y biodiversidad, las nutrias volverán antes o después «hasta la misma Albufera valenciana», a juicio de los autores, Juan Jiménez Pérez y José Mª López Martín, de la SECEM.

Además de su valor intrínseco, la nutria es un termómetro de la salud de un río. Cuanto más limpios, más apetecibles para estos carnívoros acuáticos. La limitación de vertidos tóxicos, la mejor protección de hábitats y la creación de depuradoras han ayudado a este resurgimiento. También, los programas de reintroducción, como en Gerona y Murcia, y otros factores externos, caso de la proliferación del cangrejo americano, especie invasora de los ríos españoles que las nutrias ayudan a contener.

Difícil de ver

El hábitat preferido está situado en las orillas de los ríos bordeadas por bosques, vegetación espesa o paredes de piedra. Le gustan las aguas cristalinas con fondos pedregosos. Su madriguera suele estar ubicada al borde del agua, aprovechando cuevas naturales, madrigueras abandonadas, entre la maleza de las isletas de los ríos, etc. y disponen de una abertura para mantener ventilada la guarida. El suelo del nido suele estar compuesto por hierba seca, o bien con musgo y hojas. Suele situarlo en arroyos laterales, protegidos de una posible crecida del río.

Fuera del periodo de cría, la nutria no tiene domicilio fijo, valiéndose de diversos refugios temporales para descansar o pasar algunas noches.

Su dieta está compuesta principalmente por peces, y en menor medida por ratas de agua, gusanos, escarabajos de agua, caracoles, cangrejos, ranas, culebras, anguilas, insectos, aves acuáticas con sus polluelos y puestas, y también alguna fruta.

Las nutrias normalmente están activas desde el atardecer hasta el amanecer, pudiendo ser observada durante el día en lugares no frecuentados por el hombre. Comienzan su actividad al oscurecer, al salir se asean mediante fuertes roces contra alguna superficie áspera. Cuando está fuera del agua se desplaza a saltos, lentamente, y por el río, va haciendo zigzag de una orilla a otra, jugando constantemente. Es una gran nadadora y buceadora; puede permanecer hasta 3 minutos dentro del agua, siendo lo normal que realice unas inmersiones de 30 segundos.

FAUNA

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