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| El futuro se 'pinta' en Río |
| 19.06.12 - P. GARCÍA / AGENCIAS | |||
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Representantes de 180 países se reúnen hasta el próximo viernes para intentar dar un giro al actual sistema que garantice la supervivencia del planeta ![]() Un activista brasileño se disfraza de muerte para llevarse, metafóricamente, el planeta Tierra como protesta contra la destrucción del medio ambiente. :: AFP Si los habitantes de la Tierra no modifican radicalmente sus hábitos de consumo voraz y la población mundial continúa creciendo de manera descontrolada, las consecuencias para la naturaleza y para las generaciones venideras serán nefastas. No es la primera vez que se hacen estas afirmaciones, pero en esta ocasión llegan de boca de la comunidad científica internacional, que ha querido llevar a la mesa de negociaciones de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río+20, que se desarrolla en Río de Janeiro desde mañana hasta el viernes 22 bajo el lema 'El futuro que queremos', un documento rubricado por Global Network of Science Academies (IAP) -un 'think tank' de la comunidad científica con sede en Trieste (Italia) que engloba a 105 academias de todo el mundo-. Este grupo de 'sabios' alerta por primera vez de los riesgos del consumo en los países del primer mundo y de la falta de control demográfico en las naciones en vías de desarrollo. «Durante mucho tiempo el doble debate sobre población y consumo ha estado fuera de la agenda debido a sensibilidades políticas y éticas. Son asuntos que nos afectan a todos y debemos asumir nuestra responsabilidad colectiva. Los actores políticos tienen ahora una excelente oportunidad para lanzar esta iniciativa en esta cumbre internacional de Río», afirman los presidentes del IAP, los profesores Howard Alper y Mohamed Hassan. De los 7.000 millones de personas que habitan hoy el planeta -en 2050 seremos 9.500 millones, según las previsiones más optimistas-, unos 1.200 lo hacen con menos de un euro al día (uno de cada cinco) y más de 1.500 millones de personas no tienen acceso a electricidad ni agua potable; en las últimas cuatro décadas ha aumentado un 15% el consumo alimentario, a lo que hay que añadir la desertificación y la degradación de terrenos productivos. «Tenemos que presionar localmente para tener comportamientos de consumo más sensatos. ¿Por qué en España tenemos que tener más trenes de alta velocidad que en países desarrollados mucho mayores?, ¿para qué tantos aeropuertos? La conclusión del documento del IAP es que no es necesario vivir así. O mejor aún: es necesario no vivir así», sentencia Francisco García Novo, catedrático de Ecología de la Universidad de Sevilla. Sin Obama ni Merkel ni Camerón, además de otros dirigentes políticos de otros rincones del globo como Vladimir Putin, las expectativas puestas en la Cumbre Río+20 se deshinchan pese a que científicos y expertos en la materia advierten que detener el cambio climático es fundamental y urgente para que haya una vuelta atrás que no ponga en grave peligro el planeta y con él los recursos para que sobreviva la Humanidad. A este respecto, desde Estados Unidos han querido dejar claro que consideran Río+20 una «prioridad», pese a que el presidente Barack Obama no viaje a Brasil para la cita, ya que la delegación norteamericana estará liderada por la secretaria de Estado, Hillary Clinton. El enviado especial para el cambio climático Todd Stern aseguró que tanto Obama como Clinton han convertido el desarrollo sostenible en un «asunto principal», en «uno de los tres pilares de la política exterior y de seguridad nacional, junto a la defensa y la diplomacia», y recordó que EE UU es el primer donante de ayuda al desarrollo en el mundo. El desarrollo sostenible es «el único tipo de desarrollo» posible en el siglo XXI, por la «inevitable presión sobre los recursos de todo tipo en el mundo», consideró el estadounidense Stern. Falta de ambición No obstante, la situación de crisis empeora el escenario y pese a que cerca de 180 representantes oficiales de otros tantos países del mundo acudirán a la cita, entre ellos 134 jefes de Estado, llegan sin haber rubricado un acuerdo ambicioso y ahora trabajan sobre la base de uno reformado por Brasil, que ya ha recibido las críticas del exsecretario ejecutivo de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático Yvo de Boer: «carece del deseo de introducir en el proceso negociador un cambio radical que sirva para lidiar con las tendencias a las que nos enfrentamos como la falta de alimentos y de agua y el aumento de los precios de energía». Para De Boer, la Humanidad no va a conseguir enfrentar los desafíos que plantea el cambio climático «con declaraciones de buena fe». También la Unión Europea criticó la falta de ambición del documento que Brasil ha propuesto para las negociaciones finales de la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible Río+20. «El texto no parece que cumpla con la ambición que se necesita ni con los resultados concretos que el Consejo Europeo pedía para el desarrollo sostenible y una economía verde inclusiva», según un comunicado del comisario europeo de Medio Ambiente, Janez Potocnik. A la UE, afirmó, le gustaría ver «metas y objetivos con cronogramas concretos» y mecanismos de control para medir los progresos y, añadió que la UE «trabaja duro» para conseguir cumplir los desafíos como el aumento de población en conjunto con la degradación de los ecosistemas. En ese sentido, Potocnik señala que en la actualidad se vive una situación «mucho más peligrosa» que en 1992 y que en Río+20 hay «mucho más que lamentar que celebrar». Por otra parte, la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático, la costarricense Christiana Figueres, invitó a acometer «una revolución de todo nuestro sistema económico» para convertir la conservación del medio ambiente en su eje. «El cambio climático es el desafío más difícil que la Humanidad ha enfrentado, no podemos dejar la solución exclusivamente a los gobiernos. Si depositamos toda la responsabilidad en ellos, no vamos a solucionar el problema a tiempo», dijo Figueres. Un grupo de científicos, académicos, expertos en cambio climático y políticos internacionales, llamado 'The Rio Climate Challenge', sugirió la necesidad de redefinir el concepto de Producto Interior Bruto (PIB) para que incluya variables de desarrollo sostenible; propuso el lanzamiento de un 'New Deal verde', una campaña de inversión masiva en energías limpias y recuperación del medio ambiente por parte de los gobiernos y organismos multilaterales; pidió la eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles y que se atribuya un valor económico a los activos ambientales; por último, demandó la reforma del sistema financiero internacional para permitir que los proyectos con pocas emisiones sean rentables económicamente y se conviertan atractivos a la inversión. ![]()
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