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A río revuelto, ganancia de 'invasores'
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26.06.12 - MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ

La lista de especies foráneas enfrenta a ecologistas, que defienden su erradicación total, y pescadores, que quieren 'salvar' los peces de interés para la práctica deportiva

A río revuelto,  ganancia de  'invasores'

LAS ESPECIES DE LA DISCORDIA

Mejillón cebra, mosquito tigre, picudo rojo, avispa asiática, cangrejo rojo, galápago de Florida, pez cabeza de serpiente del norte, chanchito, caracol manzana y rana de uñas africana. Son algunas de las 136 especies exóticas invasoras incluidas en el catálogo elaborado el año pasado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, al que se le unía un listado de más de 200 «con potencial invasor». Entre ellas, el 'moco de roca', el arce de hoja de fresno, la mimosa australiana, la amapola de California, el esturión siberiano, el bambú, la medusa de agua dulce, la almeja asiática, la aratinga de Guayaquil, la hormiga de Singapur, la tortuga mordedora y la paloma de Guinea.

El arruí, que procede de zonas montañosas áridas y semiáridas del desierto del Sáhara, es uno de los mamíferos que se quedó fuera (aunque solo en algunas comunidades, como Murcia) del Real Decreto 1628/2011 de 14 de noviembre de Especies Exóticas Invasoras, debido a su importancia para la caza. Sin embargo, la mayor polémica surgió por la inclusión de algunos peces, como la perca americana o 'black bass', salvelino, hucho y trucha arco iris, de enorme interés para la pesca deportiva.

La normativa se describió inicialmente como una de las contribuciones más importantes realizadas desde el punto de vista normativo en España, en desarrollo de la Ley del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, para mitigar una de las principales causas de pérdida de diversidad biológica y de importantes daños a la producción agrícola, ganadera y forestal.

Distintos convenios y acuerdos internacionales, así como la propia Unión Europea, recomiendan a los países la adopción de medidas para evitar la introducción y establecimiento de especies foráneas y erradicar a las que ya se encuentran presentes. La razón es que tienen una mayor capacidad adaptativa y habilidad competitiva y predadora, además de evitar una posible contaminación genética y reducir el riesgo que generan sobre las autóctonas.

El Consejo de Ministros aprobó el 11 de noviembre el Real Decreto por el que se regulaba el Listado de Especies Exóticas con Potencial Invasor y el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras.

La normativa, que entró en vigor el 13 de diciembre, tenía como objetivo regular el procedimiento y criterios para la inclusión de especies en el listado y catálogo y promovía la elaboración de estrategias de gestión y control para aplicarlas de forma coordinada y efectiva en toda España.

Sin embargo, tras las reclamaciones de varias comunidades, con Cataluña, Castilla y León y Aragón a la cabeza, y de colectivos como la Federación Española de Pesca y Casting y la Asociación Española de Black Bass, que incluso lograron la suspensión cautelar del Real Decreto a través de un recurso al Tribunal Supremo, el nuevo Gobierno del PP decidió el 24 de febrero revisar el contenido de la normativa para «evitar conflictos sociales, económicos o territoriales injustificados».

El Ejecutivo señaló que pretendía cambiar el listado y el catálogo para «hacerlo viable y dar seguridad jurídica a una materia cuya regulación es imprescindible». Las comunidades autónomas, que ostentan las competencias de caza y pesca, argumentan que la norma es de difícil aplicación por incorporar una serie de especies potencialmente invasoras a las que aplica un régimen «altamente restrictivo», que afectaría a muchas que están integradas desde hace más de un siglo en el ecosistema. El listado, en concreto, incluía un importante número de especies comúnmente utilizadas en jardinería y ampliamente extendidas en las ciudades y urbanizaciones españolas, como el césped común, los almendros o los madroños en las Islas Canarias.

El Gobierno acordó establecer de forma consensuada con las autonomías un nuevo marco regulador que refuerce el control y la erradicación de las especies exóticas invasoras que supongan una amenaza grave para el medio natural. Además, precisó que lo haría «en sintonía con el respeto a las actividades económicas y tradicionales como la caza y la pesca recreativa». El resultado, a falta de alguna nueva inclusión por consenso entre todas las partes, es la eliminación del listado de las más de 200 especies con potencial invasor y la modificación del catálogo, en el que se ha eliminado algún pez, como la gambusia, pero que mantiene la perca americana, el lucio y el salvelino. El hucho y la trucha arco iris se quedarán al margen de la nueva ley, puesto que estaban en el listado.

Ecologistas en Acción, SEO/BirdLife y WWF España mostraron su total rechazo a la modificación del Real Decreto. Consideran que las dudas del Ministerio sobre la validez del catálogo han alentado un conflicto «en el que se están olvidando completamente los criterios técnicos y biológicos y los compromisos internacionales adquiridos por el país, frente a intereses económicos o a aspectos de gestión y manejo».

También recuerdan en un comunicado conjunto que la perca americana, la trucha arco iris y el lucio son especies exóticas que se han introducido y establecido en los ríos españoles, «compitiendo y desplazando a las nativas». Destacan que estos tres peces están incluidos en los catálogos de especies invasoras de todas las instituciones internacionales, como la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza o el Convenio de Diversidad Biológica, e incluso figuran como tal en los textos técnicos sobre el tema publicados por el Ministerio.

Juan Carlos Atienza, director de Conservación de SEO/Birdlife, se lamenta del paso atrás dado por el Gobierno, puesto que el Real Decreto era un «buen comienzo» para erradicar las especies invasoras del medio natural. Avisa de que las organizaciones ecologistas van a exigir al Ministerio que la reforma del documento «atienda solo a razones técnicas o científicas».

El comité científico de la organización ecologista publicó el pasado mes un manifiesto contrario a la modificación del Real Decreto. Importantes sociedades científicas nacionales (Asociación Española de Entomología, Asociación Herpetológica Española, Grupo Especialista en Invasiones Biológicas, Sociedad Española de Biología Evolutiva, Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos y la Sociedad Ibérica de Ictiología) y más de 100 destacados investigadores suscribieron el documento.

El manifiesto recalca la necesidad de poner en marcha actuaciones para hacer frente al grave problema de las especies invasoras y recuerda que el actual catálogo se realizó siguiendo la mejor información científica disponible y atendiendo a las recomendaciones de expertos y autoridades internacionales.

La organización se lamenta de que, pese a tratarse de un problema de conservación de primer nivel mundial, hasta la fecha tan solo se han realizado en España actuaciones para hacer frente a casos concretos, como el del mejillón cebra, el jacinto de agua o el caracol manzana.

También critica que la «tibieza» del Ministerio ha permitido que el Supremo, ante el recurso presentado por los colectivos de pescadores deportivos, haya suspendido cautelarmente parte de la norma (en concreto la que se refiere a la pesca de ciertas especies como el 'black bass').

En respuesta a este manifiesto, la Federación Española de Pesca difundió un comunicado para dejar clara su posición respecto al tema, puesto que no se opone al control o erradicación de las especies invasoras, sino que tan solo muestra «su discrepancia» con cuatro peces catalogados: la perca americana o 'black bass' y salvelino (incluidos en el catálogo) y el hucho y trucha arco iris (en el listado), para los que pedía su exclusión.

Su presidente, José Luis Bruna, argumenta que fueron introducidos legalmente por el organismo competente, «hace más de un siglo en alguno de los casos», para suplir o disminuir el impacto que la construcción de pantanos ocasionaba en los hábitats naturales de especies de especial interés social y deportivo. Señala que son peces totalmente adaptados a los embalses, «unos espacios transformados por el hombre», e insiste en que no existe evidencia científica alguna que demuestre su capacidad invasora o dañina, como sí se conoce, por ejemplo, del mejillón cebra en el Ebro o el jacinto de agua en la cuenca del Guadiana.

Recuerda que países avanzados en materia de medio ambiente, como Reino Unido y Alemania, han clasificado algunas especies exóticas como naturalizadas, por su larga presencia y adaptación a los ecosistemas, así como por su alto valor económico, social y deportivo. «Es una medida que deberíamos imitar», asegura.

Además, resalta que el Real Decreto va en contra de la pesca sostenible, puesto que establece que no podrán devolverse a las aguas los ejemplares de especies invasoras capturados, a los que se deberá dar muerte inmediata y retirar del medio natural.

Bruna señala que el impacto social, económico, cultural y deportivo que supondría mantener esas cuatro especies en el catálogo y listado no sería asumible por los sectores sociales afectados, mayoritariamente zonas económicas poco desarrolladas, industrias de piscicultura, fabricantes y comerciantes de productos relacionados con la pesca deportiva... La Asociación Española de Black Bass cuantificaba en unos 145 millones de euros y 10.000 puestos de trabajo anuales las pérdidas que ocasionaría la prohibición de dos peces en particular, el lucio y la perca americana.

No obstante, las organizaciones ecologistas argumentan que «no es de recibo» que sectores como la acuicultura y la pesca intensiva quieran «imponer» un modelo de negocio basado en la explotación de especies exóticas que causan graves problemas al medio ambiente y a las fuentes sostenibles de actividad económica.

Bruna, en cambio, opina que el auténtico enemigo de la biodiversidad en los ecosistemas acuáticos continentales son los pantanos, puesto que transforman espacios naturales en zonas totalmente diferentes, destruyendo los hábitats de las especies autóctonas que existían, y favoreciendo la introducción, pervivencia y expansión de las alóctonas que no podrían existir en ecosistemas naturales.

También avisa sobre la enorme dificultad que supondría erradicar los peces alóctonos de todos embalses, por lo que espera que la nueva normativa se redacte lo antes posible y que se centre en establecer medidas preventivas para evitar la introducción de nuevas especies.

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