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| Anfibios en declive |
| 26.06.12 - PEPA GARCÍA | |||
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Un estudio de la UMU revela que la contaminación podría ser la causa del retroceso global de este importante grupo de vertebrados El número de estudios relacionados con el impacto que diversas sustancias químicas tienen en los anfibios ha aumentado en los últimos años. Motivo por el cual, desde la comunidad científica consideraban necesario realizar un ejercicio de síntesis que permitiera determinar qué conclusiones se podían extraer de esa gran cantidad de información. «Teniendo esto en cuenta, hemos realizado una revisión de toda la información publicada hasta diciembre del año 2008, analizando los datos obtenidos mediante técnicas meta-analíticas. Por lo tanto, las conclusiones obtenidas son relevantes para los anfibios como grupo de vertebrados, ya que nuestro estudio incluyó especies de todo el mundo, y no sólo las localizadas en áreas geográficas muy concretas», explica el biólogo Andrés Egea, del departamento de Zoología y Antropología Física de la Universidad de Murcia, quien acaba de concluir un estudio, junto a Mar Torralva, en el que concluye que la contaminación supone una amenaza para la supervivencia de los anfibios y podría ser la causante del declive del grupo a nivel global. La investigación, abordada con una nueva metodología -«nuestro estudio aplica una serie de herramientas estadísticas que permiten obtener una serie de datos muy útiles para determinar cuantitativamente no sólo el efecto (positivo o negativo), sino también su magnitud (mayor o menor); y, además, seleccionamos específicamente aquellos estudios que consideraron concentraciones ecológicamente relevantes», aclara Egea-, permite que las conclusiones obtenidas sean «un reflejo de lo que ocurre en condiciones naturales». Para que los resultados del estudio fueran completos y concluyentes, el equipo de investigadores del departamento de Zoología y Antropología Física ha trabajado sobre el impacto de seis grandes grupos de contaminantes: compuestos nitrogenados y fosforados, pesticidas, sales descongelantes, metales pesados y otros compuestos que se pueden encontrar en las aguas de desecho. Unos compuestos procedentes de actividades ampliamente extendidas por el mundo como agricultura, industria, ganadería, eliminación de productos farmacéuticos, desarrollo urbanístico, minería o tráfico rodado. «Todas estas actividades implican la emisión de un elevado número de sustancias químicas que pueden ser transportadas a largas distancias, en ocasiones a través de la atmósfera. En cualquier caso, la lluvia, el riego excesivo o el vertido directo hacen que la contaminación se concentre en los cuerpos de agua, donde afecta a embriones, larvas y adultos de anfibios, sin contar al resto de organismos», detalla Egea. La supervivencia, la masa, la duración del desarrollo embrionario y larvario y la frecuencia de aparición de malformaciones en los anfibios son los aspectos que han centrado esta investigación sobre los efectos de los contaminantes en los anfibios. «Aunque puede ser difícil saber cuándo los efectos negativos sobre los individuos pueden afectar a la dinámica poblacional, debemos considerar que estas variables son muy importantes, con independencia de la especie de la que se trate, ya que, por ejemplo, si los ejemplares mueren, el número de individuos que conseguirá alcanzar la madurez sexual se reducirá, con lo que esa población en concreto puede llegar a desaparecer». Sin embargo, los investigadores destacan que no solo los efectos letales sobre la especie pueden producir efectos negativos en la población. «Si consideramos que un individuo de pequeño tamaño puede que no se reproduzca o que su fertilidad sea reducida; que los períodos de desarrollo extensos exponen a los individuos a factores como mayor exposición a depredadores o al riesgo de desecación de las charcas; o que ejemplares con malformaciones no podrán desplazarse con normalidad ni para alimentarse (con lo que crecerán menos) ni para escapar de los posibles depredadores (con lo que la probabilidad de morir es mayor), podemos concluir que las posibilidades de que el número de ejemplares que alcancen la madurez sexual y se reproduzcan con éxito se reducen mucho a causa de estos efectos subletales. Esto también puede conducir a la extinción de las poblaciones», aclara para los profanos. Identificar la causa de la desaparición o regresión de numerosas especies de anfibio en todo el mundo ha sido uno de los objetivos prioritarios de los investigadores. Sin embargo, cuenta Egea, cuanta más información se ha obtenido, más cuenta se ha dado la comunidad científica de que éste es un problema complejo en el que participan diferentes factores: la aparición de nuevas enfermedades, la destrucción o alteración del hábitat, la introducción de especies exóticas o el cambio climático. En el caso concreto de la contaminación, el declive de poblaciones australianas o norteamericanas se ha relacionado con fertilizantes o pesticidas, que se han sugerido como una de las causas del declive de los anfibios. «Nuestra investigación apoya esta hipótesis -insiste Egea-, ya que hemos observado que el impacto de la contaminación en los anfibios se debe principalmente al aumento de la frecuencia de aparición de malformaciones y, en segundo lugar, a la reducción de la supervivencia y la masa, con los resultados que estos efectos tienen en la incorporación de individuos sexualmente maduros a las poblaciones», aclara Andrés Egea. Por otro lado, el hecho de que Mar Torralva y Andrés Egea hayan incluido en su estudio especies de diversas áreas geográficas, permite inferir que el impacto descrito sobre las variables estudiadas puede ser aplicado globalmente a los anfibios como grupo, y no sólo a unas determinadas especies o áreas geográficas. Además, ilustra Egea, estudios individuales han señalado que la combinación de un determinado compuesto químico con factores como la radiación UV-B o incluso otras sustancias químicas puede tener efectos sinérgicos, lo que produciría un impacto más severo que el de la suma de los efectos de estos factores por separado. En otros casos, se ha demostrado que la combinación de factores no produce efectos sinérgicos. «Nuestro estudio ha demostrado que, globalmente, no existen (considerando los datos analizados), efectos sinérgicos cuando una sustancia química se combina con otro factor estresante», tranquiliza Andrés Egea. Los resultados obtenidos por los investigadores de la UMU representan, así, una síntesis de los resultados publicados hasta finales de 2008 sobre el impacto de la contaminación en los anfibios, y ponen en evidencia algunos de los principales mecanismos por los que los compuestos químicos afectan a estos vertebrados. «Esta información puede ser utilizada para adoptar las medidas de gestión adecuadas para contribuir a garantizar la supervivencia de los anfibios». Además, consideran Torralva y Egea, el conocimiento de los mecanismos por los que las diferentes sustancias químicas afectan a los anfibios puede ser aplicado a otros grupos taxonómicos, ya que los factores que amenazan a los anfibios no son diferentes de los que amenazan al resto de la biodiversidad y podría «contribuir a reducir las actuales tasas de extinción, estimadas en más de 1.000 veces superiores a las esperadas en condiciones naturales», considera Egea, que cree «imprescindible» la realización de más investigaciones sobre el impacto de la contaminación en los anfibios para poder determinar el impacto real que la contaminación química puede tener en el declive de las poblaciones anfibias. ![]()
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