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| La estación espacial se convierte en la 'estrella' más brillante del cielo con sus nuevos paneles... |
| 03.04.09 - J.C.H. | |
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Los astronautas del transbordador espacial Discovery instalaron la semana pasada el cuarto y último segmento de paneles solares para la Estación Espacial Internacional (EEI). Éste dará toda la energía eléctrica necesaria para realizar los experimentos científicos a los laboratorios europeo y japonés instalados en 2008 y también para responder a las necesidades de una tripulación permanente en el puesto orbital que pasará de tres personas a seis a partir de mayo. En concreto permitirá un incremento de energía de 90 a 120 kilovatios de electricidad, equivalente a la potencia instalada para 40 casas en la Tierra. Pero, aparte de garantizar el suministro eléctrico, los paneles han hecho que la Estación Espacial Internacional sea, junto con la Luna, el objeto más visible del cielo. Si alguna vez observa al atardecer o al amanecer una estrella que no parpadea y avanza con velocidad, mucho más rápido que un avión, estará viendo la mayor estructura jamás colocada por el hombre en el espacio, con la envergadura de un campo de fútbol. Cualquier lugar El puesto orbital se puede ver todos los días desde cualquier rincón del planeta. Sin embargo, solo en determinadas circunstancias alcanzará la magnitud aparente que le permitirá superar a Venus. Tiene que ser una o dos horas antes de anochecer o amanecer, que es justamente cuando es iluminada por el Sol y al mismo tiempo se puede ver el reflejo desde la Tierra, no en noche cerrada. El tiempo de observación es también muy variable, entre dos y cinco minutos, aunque debe tenerse en cuenta que cambia mucho en función de lo despejado que esté el horizonte. Al reflejar la luz solar, la visión de la estación orbital puede desaparecer de golpe cuando a ésta le da la sombra de la propia Tierra. Temprano por la mañana, la EEI puede aparecer abruptamente al emerger de dicha sombra. La EEI orbita la Tierra más o menos cada 90 minutos, o unas 16 veces al día. Como no hay fuerzas significativas que actúen sobre la estación, a excepción de la fuerza de gravedad terrestre, el plano geométrico de la órbita de la estación no sufre cambios. Sin embargo, la órbita de la estación no está sincronizada con la rotación de la Tierra. De este modo, pasa sobre una zona diferente de la superficie terrestre en cada revolución a medida que la Tierra gira debajo de la estación. Todo ello combinado hace que no se pueda ver a la estación orbital a la misma hora cada anochecer y amanecer. Para quienes cuentan con telescopio, en Internet hay páginas para seguir los pasos de la ISS en función de la localización geográfica (como en www.heavens-above.com y http://spaceflight1.nasa.gov/realdata/sightings), aunque el problema, por su rápido movimiento en el cielo, es mantenerla en enfoque. La Estación Espacial Internacional es un gigantesco mecano situado a 386 kilómetros de altura. Mide 108 metros de longitud y 88 metros de ancho, con una masa de 415 toneladas. Gracias a ella, hay presencia humana permanente en el espacio, pues ha habido siempre por lo menos dos personas a bordo de la estación desde que el primer equipo permanente entrara en ella el 2 de noviembre de 2000. El puesto orbital es mantenido por naves rusas Soyuz y Progress, las europeas ESA-ATV y los transbordadores de la Nasa. Todavía está actualmente bajo construcción con una fecha proyectada de terminación fijada para el año que viene, que es cuando comenzará la jubilación de las lanzaderas espaciales por parte de Estados Unidos, dando prioridad a partir de entonces a su programa de construcción de la astronave Orión. ![]()
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