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Paleontología
Cuando los elefantes caminaban por la Región
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01.05.12 - MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ

Los últimos yacimientos encontrados arrojan más luz sobre la fauna africana que se asentó en tierras murcianas hace millones de años

Cuando los elefantes caminaban  por la Región

Gregorio Romero, técnico del Servicio de Patrimonio Histórico de Cultura. :: CARM

La cacería de elefantes se practicaba en España hace 80.000 años, aunque no por afición, sino por motivos culinarios. Un estudio liderado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) acaba de revelar que los habitantes del Paleolítico medio (hace entre 127.000 y 40.000 años) que poblaban la orilla del río Manzanares se alimentaban de la carne y médula ósea de estos animales.

Los restos óseos encontrados en el yacimiento de Preresa (Madrid) por los investigadores muestran marcas de percusión y corte, que evidencian que no fueron utilizados para la fabricación de herramientas, la práctica más habitual, sino que se trataba de una fracturación intencionada para acceder al alimento interior. La grasa animal era un bien muy preciado entre los cazadores de la época. Cuando la carne escaseaba, recurrían a la médula ósea, una fuente muy rica en nutrientes y lípidos.

No obstante, los expertos plantean la duda de si, dada la dificultad de cazar a estos poderosos paquidermos, los humanos simplemente aprovechaban la carne de los que hallaban muertos. Además, tienen que determinar si los restos encontrados corresponden al género mamut o al subgénero palaeoloxodon.

Aunque los elefantes también fueron comunes en la Región de Murcia, existen pocas evidencias científicas, en comparación con otras comunidades, para confirmar el periodo exacto en el que cruzaron el Estrecho de Gibraltar desde África, así como la época en la que, debido a los cambios de las condiciones climáticas, desaparecieron por completo.

Gregorio Romero, técnico del Servicio de Patrimonio Histórico de la Dirección General de Bienes Culturales y uno de los mayores expertos murcianos en paleontología, explica que la mayor parte de la historia geológica de la Región tuvo lugar bajo el mar, de ahí que casi todos los yacimientos conocidos y estudiados tengan un origen marino.

Los restos que se conservan del periodo Triásico (hace 250 millones de años), Jurásico (170 millones de años) y Cretácico (comenzó hace 145 millones de años y duró hasta la extinción de los dinosaurios, 65 millones de años atrás) son de organismos marinos, fundamentalmente animales invertebrados, como ammonites (unos cefalópodos extinguidos que tenían un caparazón en espiral enrollado sobre sí mismo), gasterópodos (caracoles, babosas,...), bivalvos y erizos de mar. Así lo atestiguan los yacimientos que se encuentran repartidos por los municipios de Caravaca, Cehegín, Moratalla y Fortuna, los más importantes de estos periodos.

Los primeros sedimentos depositados en ambientes continentales datan del Mioceno Superior (entre 10 y 6 millones de años atrás), cuando se producen importantes cambios en la paleogeografía regional por la actividad tectónica, y el mar comienza a retirarse. En esta edad se sitúan los primeros registros fósiles de grandes vertebrados encontrados en yacimientos murcianos.

Se trata de un momento de la historia en la que el Mediterráneo queda incomunicado con el océano Atlántico y comienza su desecación, un fenómeno conocido como la Crisis de Salinidad del Mediterráneo y que se repetirá varias veces a lo largo de la historia. Estos periodos de incomunicación fueron aprovechados por la fauna africana para introducirse en la Península, fundamentalmente antílopes, hienas, camellos, cerdos, dientes de sable, hipopótamos, rinocerontes y pequeños elefantes, de los que en Murcia se conservan importantes restos óseos y de la dentición.

Algunos de los enclaves regionales de mayor interés científico que han proporcionado evidencias de vertebrados terrestres son Cueva Victoria, en Cartagena, que se empezó a excavar hace casi 20 años; Sierra de Quibas, en Abanilla; Cueva Negra, en Caravaca de la Cruz, y la Sima de las Palomas, en Torre Pacheco, cuyos restos de neanderthales son fundamentales para conocer la evolución humana durante el Pleistoceno.

El yacimiento de Cueva Victoria, situado en la ladera Este de San Ginés de la Jara, muy próximo al Mar Menor, es uno de los pocos de toda Europa en los que se han encontrado pruebas de la presencia de animales de clara procedencia africana. Los paleontólogos lo sitúan en el Pleistoceno Inferior (hace 1,2 millones de años aproximadamente). Su importancia también radica en que es considerado la puerta de entrada al viejo continente de los primeros homínidos, puesto que se han encontrado restos óseos con rasgos humanos de una antigüedad superior a los de Atapuerca.

También cabe destacar Sierra de Quibas, por la abundancia y diversidad de los hallazgos de fauna perteneciente al Pleistoceno Inferior: moluscos gasterópodos, insectos, miriápodos, anfibios, reptiles, aves y mamíferos.

¿Diplodocus en Murcia?

Romero indica que gran parte de la información que existe en la actualidad sobre los dinosaurios que poblaron la Región de Murcia se debe a los descubrimientos realizados en los últimos años en la zona del Altiplano. El primer hallazgo importante de restos fósiles se produjo en 2001 en una cantera de arcilla abandonada en Yecla, donde se encontraron varios fragmentos de hueso, entre los que destaca un metápodo (una parte de la pata), y numerosas huellas, cuya forma ovalada-semilunar hacía indicar que pertenecen a dinosaurios saurópodos (los que se caracterizan por tener un cuello largo, esbelto y flexible, como el diplodocus) de la época Albiense (entre 112 y 100 millones de años).

En 2008 se produjo otro gran descubrimiento en la Sierra de los Gavilanes (Jumilla y Yecla). En esta ocasión, se localizó un gran conjunto de icnitas (huellas fósiles) con una antigüedad de 65 millones de años que confirmaban la presencia de dinosaurios en esta zona. Se trata de huellas de dinosaurio atribuidas a saurópodos y ornitópodos (herbívoros). El paleontólogo de la Consejería de Cultura y Turismo apunta que son algunos de los escasos registros que se conservan poco antes del momento de la desaparición de estos grandes reptiles, en torno a hace 65 millones de años.

También en 2008 las obras de la autovía MU-31 en el Puerto de la Cadena sacaron a la luz la presencia de numerosos restos paleontológicos, entre los que destacan los grandes caparazones de una especie de tortuga terrestre gigante ('Cheirogaster bolivari'). Durante los cuatro años en los que se han llevado a cabo excavaciones en la zona, muy cercana a la Venta de la Paloma, a través de un proyecto de investigación de la Fundación Séneca que dirige el profesor de la Universidad de Murcia Miguel Ángel Mancheño, se han hallado un total de cinco de estos caparazones, además de grandes defensas (colmillos) de mastodontes, el antecesor del elefante actual; vértebras, costillas, huesos largos de extremidades y dientes de diferentes tipos de mamíferos: caballos, antílopes, hipopótamos, rinocerontes, jirafas,...

La mayoría de los más de 1.400 fósiles recuperados hasta el momento, explica Romero, «son piezas sueltas de macrovertebrados terrestres sin conexión anatómica», es decir, no son esqueletos completos. Las pruebas apuntan a que los restos, que presentan un estado de conservación aceptable, pertenecen al límite entre los periodos Mioceno y Plioceno. El científico revela que en una de las últimas intervenciones realizadas, durante el seguimiento de las obras, se ha descubierto un interesante afloramiento con abundantes restos de flora fósil (fundamentalmente hojas) en un excepcional estado de conservación.

El yacimiento del Puerto de la Cadena viene a apoyar la teoría sobre el paso por el Estrecho de Gibraltar de las especies africanas hasta el norte de Europa. «Murcia fue un punto clave para el intercambio de fauna entre continentes durante el Mioceno Superior, un periodo de importantes cambios en la geografía del Sureste peninsular», resalta.

También se han encontrado restos de elefantes en el yacimiento de la Rambla del Pizcalejo, en Caravaca, concretamente del género mamut. Entre las partes halladas destacan pelvis, vértebras, metatarsianos, falanges, así como fragmentos de fémur pertenecientes al Plio-Pleistoceno.

El Servicio de Patrimonio Histórico se encarga de la protección, promoción y difusión de los más de 100 yacimientos prehistóricos que se encuentran repartidos por toda la Región. La recogida de fósiles requiere una autorización por parte la Dirección General de Bienes Culturales, que es el organismo competente en materia de patrimonio paleontológico. La mayoría de los restos hallados se exhibirán en el Museo de Paleontología y Evolución Humana de la Región de Murcia, cuyas obras concluirán a finales de año en las faldas del Cabezo Gordo de Torre Pacheco, aunque posiblemente no abrirá sus puertas hasta 2014.

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